Un lugar de tradicion mexicana para comer, cantar y pasar un momento agradable con las amistades.
Redacción: Alejandra Vázquez @ph.anavrr
En el corazón de Coyoacán existe un lugar que tomó lo mejor de la cantina tradicional mexicana y lo empujó directo al tercer milenio. Cantina Masiosare, con poco más de dos años de vida, nació de una idea simple pero poderosa: crear una cantina auténtica… sin caer en lo típico. Ni mariachi, ni charros, ni zarapes. Aquí la mexicanidad se cuenta desde otras voces.
Sus fundadores buscaban un espacio para jóvenes y no tan jóvenes que quisieran vivir la esencia cantinera sin repetir fórmulas ya gastadas. Así surgió el concepto de una cantina millennial: comida tradicional, bebidas honestas, ambiente cálido y una personalidad propia construida a partir de iconografía mexicana reinterpretada con humor, irreverencia y un toque de sarcasmo.

Uno de los sellos del lugar es su historia visual, donde objetos y gráficos cuentan episodios emblemáticos del país, desde el “Error de Diciembre” hasta personajes y momentos que han marcado la memoria colectiva. Todo diseñado exclusivamente para el espacio, sin caer en clichés turísticos, convirtiendo cada rincón en una invitación a conversar.
Ritmos que cambian cada día
La música es parte de la identidad de Masiosare. Cada día ofrece una atmósfera distinta:
- Jueves: jazz, boleros, reggae, son jarocho —perfecto para cenar, escuchar y empezar la noche suave.
- Viernes: salsa, merengue, cumbia —la casa lo describe como “una boda sin novios”, donde se baila de todo.
- Sábados: DJ con una mezcla que va del rock a la cumbia… y puede terminar en reggaetón si el público lo pide.
- Fines de semana: tenedor libre de carne asada, uno de los secretos mejor guardados del lugar.

Además, hay ping pong, futbolito, talleres de mixología, lecturas de poesía y presentaciones de libros. Masiosare funciona no sólo como cantina, sino como un pequeño foro cultural.
La experiencia completa: comer, tomar, bailar
Aunque su menú diario ya tiene una clientela fiel, el equipo busca ahora mostrar más la faceta nocturna del lugar: tragos, fiesta y baile. Su carta de coctelería mezcla clásicos con creaciones propias como La Malinche, La Serpiente Emplumada, Leonora Carrington y El Lombrosque, que se han vuelto favoritos de la casa.
La cocina va desde botanas para compartir hasta platos fuertes como el chamorro, sin olvidar el guacamole, las clásicas entradas cantineras y el ya famoso buffet del fin de semana.





Dos años que ya saben a tradición urbana
El recibimiento ha sido cálido, principalmente del público nacional y de visitantes latinoamericanos. Su página de Google presume calificaciones altas y una comunidad que repite, recomienda y regresa. Masiosare ha logrado algo que pocos lugares consiguen: sentirse nuevo sin dejar de ser familiar.
Con una propuesta honesta, divertida y profundamente mexicana sin caer en lo obvio, Cantina Masiosare se ha convertido en un espacio para escuchar, brindar, bailar, conversar y disfrutar, ya sea a la hora de la comida o al caer la noche.

Una cantina perfecta para arrancar —o terminar— una noche de fiesta a la mexicana.