El rugido de Essex en la CDMX: 5 himnos que esperamos de Nothing But Thieves

La espera ha terminado. El escenario del Pepsi Center WTC de la CDMX se prepara para recibir una de las dosis de rock alternativo más potentes de la actualidad. Nothing But Thieves aterriza con la elegancia de su Dead Club City y la crudeza que los caracteriza, prometiendo una velada de falsetes imposibles y riffs que sacuden el pecho.

Si vas al show, estas son las cinco canciones que, por derecho propio y clamor popular, necesitamos escuchar a todo pulmón:

Amsterdam

Es imposible concebir un setlist de NBT sin este cañonazo. Es la canción que define su capacidad para pasar de un verso contenido a un estribillo explosivo. Escuchar el coro de «I’m hitting the ground» junto a miles de personas en la capital siempre es una experiencia catártica.

Welcome to the DCC

La carta de presentación de su era más reciente. Con ese bajo con tintes disco-funk pero manteniendo el filo del rock, es la canción perfecta para marcar el tono de la noche. Es moderna, es bailable y demuestra que Conor Mason tiene uno de los rangos vocales más privilegiados de su generación.

    Impossible

    Para los momentos de piel de gallina. Esta pieza es una exhibición emocional que suele convertir el recinto en un mar de luces. Es épica, grandilocuente y necesaria para equilibrar la adrenalina con un poco de introspección melódica.

    Sorry

    Un clásico moderno que resuena con cualquiera que haya cometido un error (o varios). Su estructura creciente y la honestidad de la letra la convierten en uno de los momentos más coreados. En la CDMX, donde el público es conocido por su entrega, «Sorry» suele alcanzar niveles de decibelios impresionantes.

    Overcome

    El cierre perfecto para nuestra lista. Esta canción encapsula un sentimiento de nostalgia esperanzadora que se ha vuelto el sello del nuevo álbum. Es ese himno de carretera que te hace sentir que, a pesar de todo, se puede seguir adelante.

    Se espera que la banda mantenga la energía a tope durante aproximadamente 90 minutos, recorriendo desde sus raíces más indie hasta su evolución hacia un sonido más conceptual y sintético.

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