The Buzz Lovers, el mejor tributo de Nirvana regresa a México

Después de 12 años llevando la música de Nirvana a los escenarios, esta banda tributo española ya no siente que simplemente está interpretando canciones ajenas: asegura que las canciones también son parte de su propia historia.

Para ellos, el límite entre tributo y banda propia se desdibujó prácticamente desde el principio. Las canciones de Nirvana fueron parte de su adolescencia y de las razones por las que decidieron dedicarse a la música, así que nunca las han sentido como algo completamente ajeno. Esa conexión, dicen, también se refleja en el escenario: “El público no es tonto, sabe cuándo algo es de verdad y cuándo no”.

Y si hay algo que consideran indispensable para conseguir esa conexión es la actitud. Más allá de la ropa o la estética —que incluso forma parte de su vida desde que eran adolescentes—, lo importante es tocar con la misma energía y autenticidad. Esa responsabilidad también pesa cuando llegan a otros países: saben que hay fans que esperan revivir la emoción de ver a Nirvana y que, aunque sean tres músicos interpretando a una banda legendaria, quieren estar a la altura de esas expectativas.

Después de tantos años, incluso algunas canciones han cambiado para ellos. Smells Like Teen Spirit es una de las que más ha perdido ese factor de sorpresa, mientras que Stay Away simplemente se ha convertido en una canción que uno de ellos preferiría dejar fuera del repertorio. Pero cuando imaginan compartir escenario con Dave Grohl, la respuesta es mucho más sencilla: tocarían lo que él quisiera. Y, si pudieran elegir, también les encantaría verlo interpretar Milk It o Scentless Apprentice y comprobar de primera mano esa manera tan particular de tocar que admiran.

Quizá lo más poderoso de su experiencia, sin embargo, está en lo que ocurre frente al escenario. Recuerdan a una fan que rompió en llanto durante uno de sus conciertos y a otro seguidor en silla de ruedas que fue levantado por el público y terminó “surfeando” sobre la multitud. “No hay impedimento en la vida. Aunque estés en silla de ruedas, puedes volar”, recuerdan. Y en México ya vivieron otra dosis de esa energía: durante su show en La Maraka, el público llegó a invadir el escenario mientras la seguridad intentaba contener la situación. Para ellos, más que un problema, fue una auténtica catarsis colectiva.Después de 12 años llevando la música de Nirvana a los escenarios, esta banda tributo española ya no siente que simplemente está interpretando canciones ajenas: asegura que las canciones también son parte de su propia historia.

Para ellos, el límite entre tributo y banda propia se desdibujó prácticamente desde el principio. Las canciones de Nirvana fueron parte de su adolescencia y de las razones por las que decidieron dedicarse a la música, así que nunca las han sentido como algo completamente ajeno. Esa conexión, dicen, también se refleja en el escenario: “El público no es tonto, sabe cuándo algo es de verdad y cuándo no”.

Y si hay algo que consideran indispensable para conseguir esa conexión es la actitud. Más allá de la ropa o la estética —que incluso forma parte de su vida desde que eran adolescentes—, lo importante es tocar con la misma energía y autenticidad. Esa responsabilidad también pesa cuando llegan a otros países: saben que hay fans que esperan revivir la emoción de ver a Nirvana y que, aunque sean tres músicos interpretando a una banda legendaria, quieren estar a la altura de esas expectativas.

Después de tantos años, incluso algunas canciones han cambiado para ellos. Smells Like Teen Spirit es una de las que más ha perdido ese factor de sorpresa, mientras que Stay Away simplemente se ha convertido en una canción que uno de ellos preferiría dejar fuera del repertorio. Pero cuando imaginan compartir escenario con Dave Grohl, la respuesta es mucho más sencilla: tocarían lo que él quisiera. Y, si pudieran elegir, también les encantaría verlo interpretar Milk It o Scentless Apprentice y comprobar de primera mano esa manera tan particular de tocar que admiran.

Quizá lo más poderoso de su experiencia, sin embargo, está en lo que ocurre frente al escenario. Recuerdan a una fan que rompió en llanto durante uno de sus conciertos y a otro seguidor en silla de ruedas que fue levantado por el público y terminó “surfeando” sobre la multitud. “No hay impedimento en la vida. Aunque estés en silla de ruedas, puedes volar”, recuerdan. Y en México ya vivieron otra dosis de esa energía: durante su show en La Maraka, el público llegó a invadir el escenario mientras la seguridad intentaba contener la situación. Para ellos, más que un problema, fue una auténtica catarsis colectiva.

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