El domingo 29 de marzo tiene un color especial. Después de un tiempo en el que cada quien andaba en sus rollos solistas, volver a ver a Zoé juntos es, sin duda, de lo más esperado. Y aunque el año pasado los tuvimos presentes en varias ocasiones, la verdad es que nadie se cansa de verlos; al contrario, cada vez que anuncian fecha, ahí estamos firmes. La banda de León Larregui siempre ha jugado en su propia liga, con esas letras que se nos quedaron grabadas y que ya son parte de lo que escuchamos a diario.
Lo que pasa con Zoé es que siempre cuidan hasta el último detalle de cómo se ven en vivo. Sus shows se sienten impecables y logran crear una atmósfera que te desconecta de todo lo que hay alrededor. Entre los sintetizadores y esas guitarras que ya todos reconocemos, la banda te va envolviendo poco a poco hasta que sientes que ya no estás en el Fundidora, sino flotando en su propia Vía Láctea.

Pero ver a Zoé en el Tecate Pa’l Norte tiene un significado diferente. Ellos son de casa; son de las pocas bandas que pueden presumir que estuvieron ahí desde la primera edición del festival, cuando apenas empezaba la aventura. Los hemos visto crecer a la par del evento y, hoy por hoy, verlos en el cartel es simplemente confirmar que son básicos para que el festival se sienta completo.
Estamos listos para un recorrido que nos mueva el alma. Queremos cantar desde esos clásicos que nos hicieron fans, hasta lo más reciente que traen. Zoé tiene esa magia de hacer que un escenario gigante se sienta como un lugar privado donde solo importas tú y la música. Es el cierre perfecto para bajar las revoluciones después de tres días de intensidad, dejándonos llevar por esa melancolía que nadie más sabe crear.
No hay forma de que te pierdas esta presentación que ya es un clásico del festival. Si todavía no tienes tus entradas para el Tecate Pa’l Norte, corre por ellas porque el domingo promete ser una noche de esas que no se repiten.